27 de fevereiro de 2017
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Coleção:INTERAMER
Número: 29
Ano:1994
Autor: Josefina Zoraida Vázquez y Pilar G.Aizpuru, Comps.
Título: La Enseñanza de la Historia


Historia tradicional e historia de los grandes procesos

Las nuevas circunstancias políticas que el país comenzó a vivir a partir de 1973, con la instauración del régimen militar, repercutieron en la educación nacional y en la enseñanza de la historia de Chile.

El gobierno autoritario favoreció las interpretaciones más conservadoras y tradicionales de la historia de Chile, reanimando la visión de la decadencia nacional en el siglo XX —cuya máxima expresión sería el gobierno de Salvador Allende— y valorando la acción de los gobiernos conservadores y autoritarios del siglo XIX, surgiendo, nuevamente, la figura de Diego Portales como el paradigma a seguir por los hombres del nuevo régimen.

Otro elemento que se valoró en estos textos fue la acción de los militares a lo largo de nuestra historia. En ellos, las guerras que el país había sostenido y vencido en el siglo XIX adquieren una connotación superlativa, satisfaciendo así las orientaciones de los nuevos programas educacionales entre cuyos objetivos se encontraba el de presentar a las fuerzas armadas como una de las instituciones fundamentales de la nación.

Buscando afirmar los que se postulaban grandes valores nacionales, como el orden y la estabilidad, a la vez que diferenciarse del resto de las naciones del Continente, estos textos dejaron de lado el concepto de integración americana planteado en la década de 1960, volviendo a una historia localista y nacionalista que presentaba a Chile como una excepción en el concierto de las naciones latinoamericanas.

Fue en este ambiente donde aparecieron o se reeditaron obras que sostenían aquella concepción de la historia nacional. Entre ellas, los manuales de Gonzalo Vial Correa y Frías Valenzuela representan más acabadamente este resurgimiento de la visión tradicional (Vial Correa y Frías Valenzuela, Nuevo Manual).

En el caso de los textos de Francisco Frías Valenzuela, en las nuevas ediciones del Manual de historia de Chile —verdadero resumen de la Historia de Chile— publicadas en la década de los años 80, la obra se ha ampliado abarcando hasta el golpe militar de 1973 —“intervención militar” en el texto—, mostrando la evolución nacional como la historia del progresivo deterioro de la convivencia política y social y el desastre económico y financiero, concluyendo que el 11 de septiembre de 1973 “a los hombres de armas ya no les quedaba otro camino, después de sujetarse mucho tiempo, que intervenir para poner término al caos en que se hallaba sumido el país” (Frías Valenzuela, Manual 491).

A pesar de que los planteamientos de los autores arriba citados contaban con las simpatías del mundo y discurso oficial, su visión de la historia de Chile siguió enfrentándose a la formulada hacia fines de la década del 60, que algunos nuevos tratadistas comenzaron también a difundir en textos editados a partir de 1986. Este es el caso de la obra de Raúl Cheix y Jorge Gutiérrez Conociendo mi tierra y mi gente que, en dos volúmenes, estaba destinada a los últimos años de la Educación Media.

En el título se aprecia el carácter que los autores, ambos profesores de historia y geografía, dan a sus manuales. Se trata de comprender la historia nacional como un proceso de continuidad y cambio en los más variados ámbitos de la vida del país, intentando favorecer el desarrollo de un pensamiento reflexivo. Al contrario de los arriba citados, recogían los avances de la historiografía, planteando en sus obras los últimos resultados de la investigación histórica, los cuales en algunos casos cambiaban radicalmente algunas de las concepciones históricas tradicionalmente aceptadas por los chilenos. En definitiva, se unían a aquella visión de la historia de Chile de los grandes procesos, aún cuando en sus textos, y a consecuencia de las exigencias de los programas oficiales, es posible encontrar elementos propios de la visión tradicional.

De esta forma, en los últimos años de la década del 80 convivieron textos con estas dos visiones de la historia nacional: la tradicional y la de los grandes procesos, con todo lo que ambas representaban. Era una manifestación, a nivel de la enseñanza de la historia, de la existencia de dos concepciones, dos proyectos de país que se enfrentaban en la sociedad y cuyo futuro estaba delineado por su pasado.

El regreso a la democracia significó, en el plano de los textos de historia de Chile para el nivel escolar, una reafirmación de la historia de los grandes procesos. Aquella protagonizada por la sociedad toda y que asume los problemas de la progresiva extensión de las formas democráticas de organización a todos los sectores de la vida nacional, tal como se concibe en los únicos textos de historia aparecidos desde 1990 a la fecha, la serie Historia y geografía hoy, para los últimos cursos de la Educación Básica (Cruz y Sagredo). f